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Fomentar la lectura en casaUn lugar para leer y otro para acompañar
El hábito de lectura se construye en casa. Detrás del mismo ícono viven dos experiencias distintas: la suya y la tuya; esto es lo que puedes ver, decidir y cambiar desde la tuya.


Alguien decide de qué está hecho
En este Reino nadie resuelve nada a golpes, siempre hay una salida que no lastima y la generosidad se paga sola. No lo decidió el Narrador: lo decidiste tú.
El Panel de Ideas se ajusta en dos minutos, y puedes ver un ejemplo antes de confirmar.
Modo Historia
El de tu hija o hijo. Entra con un toque a su perfil.
- Pantalla completa e ilustrada, sin menús ni letreros de app.
- Un botón grande a la vez: siempre sabe qué sigue.
- Nunca hay que escribir nada: todo se elige tocando.
- A lo que viene: a vivir una escena.
Modo Familia
El tuyo. Se abre con un gesto que no se hace por accidente a los 6 ni a los 12 años: dejar el dedo dos segundos y poner un PIN de cuatro dígitos.
- Estética de app normal: listas y tarjetas.
- Cinco secciones: Inicio, Progreso, Ideas, Comunidad y Ajustes.
- Tres preguntas al inicio acomodan el panel a lo que te importa. Nunca esconden opciones.
- A lo que vienes: enterarte en dos minutos y decidir.
¿Por qué dos modos y no una sola pantalla con permisos? Porque lo suyo es suyo y lo tuyo es tuyo: su historia no se llena de cosas de adultos, y tú no tienes que meterte en su aventura para ver cómo va.
Cómo va, en una frase
Qué puede leer hoy, las palabras nuevas del mes y en qué acierta más. Siempre comparado consigo misma, con nadie más.
Los valores de tu casa
Eliges cuáles quieres que aparezcan en las historias y ves un ejemplo real antes de confirmar. Máximo tres muy presentes, para que se sientan parte del cuento y no un sermón.
Una nota por semana
Qué notamos mientras leía y una pregunta concreta para platicar con ella o con él. Y lo decimos claro: es lo que vimos leyendo, no un diagnóstico.
Ver lo que ella ve
Su mapa y su libro tal como le aparecen, sin avanzar su historia ni entrar a su cuenta.
Todo en una vista
Filtros de contenido, límite de sesión, horarios, amigos y “Pausar por hoy” en la misma pantalla, con el historial de lo que fuiste cambiando.
Un resumen que puedes guardar
Un PDF de una página con lo más importante del mes. Es tuyo: no se manda a ningún lado por su cuenta.
“Cómo motivamos a tu hija o hijo”
En el panel te explicamos, sin rodeos, qué está haciendo la app para que quiera volver. Nada de eso pasa a tus espaldas.
- “Cada escena termina en un momento de suspenso para que tenga ganas de seguir leyendo. Cuando tú pausas o es hora de dormir, el suspenso es de misterio, nunca de miedo.”
- “Los objetos que encuentra tienen rareza. Las rarezas altas se ganan leyendo más capítulos; nunca se compran ni dependen del tiempo que pasa en la app.”
- “Contamos los días que lee, pero nunca pierde nada por descansar.”
- “La sesión está pensada para unos 30 minutos y el capítulo cierra ahí. No usamos contenido que expire ni desplazamiento infinito.”
Amigos, con permiso de las dos familias
Esta parte ni siquiera existe hasta que tú la enciendes y apruebas al primer amigo. No hay buscador, no hay desconocidos.
Solo los amigos aprobados
Las casas de los demás se ven en silueta, con un candado discreto: se entiende que existen, pero no se puede entrar.
Se visita, no se chatea
La visita es una escena corta hecha con cosas de los dos mundos. Al terminar, un botón la regresa al suyo. No queda ninguna conversación abierta.
Nada se comparte sin revisar
Las criaturas, lugares y objetos que comparte pasan por revisión —de personas y de IA— antes de que alguien más los vea.
Sin likes ni seguidores
Si a un amigo le gusta algo que creó y lo adopta, le llega un mensaje privado. No hay contadores, ni corazones, ni tablas de posiciones.

Sobre esto en concreto
¿Puedo ver lo que lee sin entrar a su cuenta?
Sí, con el modo espejo: ves su mapa y su libro tal como le aparecen a ella, sin avanzar su historia ni tocar nada.
¿Puedo apagar la parte social?
Viene apagada. El Gremio de Relatos no existe hasta que tú lo enciendes y apruebas, uno por uno, a cada amigo.
