Inicio Cómo funciona
Historias interactivas por capítulosAsí es una sesión, de principio a fin
Cuentos interactivos por capítulos: media hora, tres escenas y un final de verdad. Y antes de todo eso, el ritual con el que construye el mundo donde va a vivir la historia.

Un capítulo al día. Tres escenas. Un final de verdad.
No estiramos la sesión para llegar a media hora: la hacemos buena para que quiera quedarse. Y como cada escena está escrita para lo que ya puede leer, esos minutos son de lectura de verdad.
Apertura ~20 segundos
Suena la música de su mundo, su compañero la saluda y la escena ya está lista. Un toque y entra.
Escena 1
Lee con la voz acompañando, toma una decisión y resuelve un reto.
Cierre Hallazgo
Una celebración corta, un objeto nuevo para su colección, una línea con lo que aprendió y una pregunta que deja ganas de seguir.
Escena 2
Un lugar nuevo, una criatura nueva, una palabra nueva y una decisión que traerá cola.
Escena 3 · lo más emocionante
La decisión más importante del capítulo y el reto que más le pide.
Cierre del capítulo Hallazgo raro seguro
Un objeto raro, una insignia, un capítulo nuevo de la leyenda de su mundo y una versión nueva de su música.
Si quiere, se queda a explorar
Su libro, su diario, el taller de su compañero o los rincones del mapa. Lo elige ella o él, y nunca hace falta para avanzar.
Gancho para mañana
El siguiente capítulo se abre mañana y el mapa se va a dormir. La historia queda con una pregunta abierta: de esas que se platican en la cena o antes de apagar la luz.
El faro titilaba sobre el río oscuro. Nima miró a su alrededor: ¿cómo cruzar sin mojarse las alas?
Ana recordó el puente que había reparado dos noches antes, cuando el herrero de las Montañas Grises le debía un favor.
Su nombre, su mundo y sus decisiones
Una voz lee con ella o con él
La narración va iluminando cada palabra mientras suena. De los 6 a los 8 años viene encendida; más grande, decide si la quiere.
Las palabras nuevas se tocan
En cada escena hay dos o tres palabras que todavía no conoce. Si toca una, aparecen tres dibujos y una pregunta. Si acierta, la historia lo festeja; si no, aprende la palabra ahí mismo y sigue. Nunca sale un “incorrecto”.
Cada universo tiene su música
Una melodía que nace con su mundo y cambia con la historia: suena distinto cuando hay calma, cuando hay que decidir y cuando algo sale bien.
Lo que elige, regresa
No hay botón de “atrás”. Lo que decide queda escrito en su mundo y vuelve escenas —o semanas— después: “Porque ayudaste al herrero, hoy te abre la puerta”.

Siempre queda una luz encendida
La escena termina, pero el faro sigue ahí y alguien tendrá que averiguar quién lo enciende. Mañana hay un capítulo nuevo esperando.
Cada sesión cierra con una pregunta abierta, nunca con un peligro.
Lo que queda escrito al cerrar
Cuando termina la sesión, el capítulo se cierra pero el mundo no vuelve a como estaba. Cada día suma cuatro cosas que ya no se borran.
Una palabra nueva
Aparece hoy y vuelve a los tres días, a los diez y al mes, en escenas distintas, hasta que deja de ser nueva.
Un objeto con origen
Entra al Compendio con quién lo forjó y en qué capítulo apareció. Ahí se queda.
Una línea del mapa
Donde ayer había niebla hoy hay un nombre, y ese nombre empieza a salir en conversaciones.
Una decisión
Queda escrita sin aviso y regresa cuando ya se le había olvidado, dos escenas o dos semanas después.

Un mundo no se abre: se funda
Antes de la primera escena hay ocho pruebas. Cuando terminan ya existe un océano con nombre, siete casas, una criatura que la eligió y un mapa con más niebla que camino.
El Ritual de Creación dura quince o veinte minutos, y se puede dejar a medias.
El primer capítulo es crear su universo
Antes de leer su primera escena, construye el mundo donde va a vivir la historia. Son ocho pruebas de dos o tres minutos que puede dejar a medias y seguir otro día. Cada respuesta se convierte, al momento, en una línea de su propia leyenda.
El Umbral
Un portal se abre despacio y elige a dónde lleva: fantasía, espacio, misterio, piratas y más. Cada opción suena y se ve distinta antes de decidir.
Nace su género y su tonoEl Nombre del Mundo y el Mito Fundacional
Le pone nombre a su mundo y elige de qué nació: de una estrella caída, de un océano dormido, de un árbol más viejo que el tiempo. Eso se convierte en las primeras líneas de su leyenda.
Nace el mito y el tema musicalEl Emblema
Arma un símbolo personal con una forma base, un color dominante y una criatura totémica. Reaparece en su perfil, en el Compendio y en todo lo que crea.
Nace su símboloEl Rostro y el Corazón
Apariencia del personaje y su género —niña, niño o sin especificar— y, sin palabras, cuatro escenas cortas: ¿cuál describe mejor el corazón de su personaje?
Nace su personajeEl Primer Artefacto
Una espada, un amuleto, un libro, una brújula, un instrumento… y de dónde viene. El Narrador teje una micro-leyenda que queda guardada en el Compendio.
Nace su primera leyendaEl Encuentro con el Compañero
Se revela una criatura con su propio origen: “Las criaturas del Bosque Eterno eligen a una sola persona cada siglo… y este siglo te eligieron a ti”.
Nace su compañeroLas Preguntas del Oráculo
Cinco o seis preguntas cortas, como si un espíritu antiguo quisiera conocerla: ¿sigues el camino o ayudas a un desconocido? ¿Resuelves el acertijo sola o pides ayuda? No es un test de personalidad: solo marca el ritmo de su historia.
Nace el ritmo de su historiaLa Primera Página del Compendio
Aparece el Mapa, casi vacío, y junto a él la primera página ya escrita: su leyenda, su emblema, su compañero y su objeto. Construyó algo suyo antes de leer la primera escena.
Nace el Compendio y el MapaSobre esto en concreto
¿Y si un día no quiere leer?
No pasa nada. No pierde el hallazgo del día siguiente, no se rompe nada por descansar y nadie le manda un mensaje de culpa.
¿Puede leer más de un capítulo al día?
Puede quedarse explorando su mundo, pero el capítulo del día cierra ahí. El techo de 45 minutos viene puesto y tú decides si lo mueves.
